Doctor Augusto Pi Suñer

 
Doctor Augusto Pi Suñer

     Nacido en Barcelona, España el 12 de Agosto de 1879, de una familia de renombrados médicos. Doctor en Medicina en 1900. De inmediato se orienta hacia la investigación y pronto ha de descollar como uno de los mejores fisiólogos del mundo. Profesor Auxiliar de Fisiología en la Facultad de Medicina. Universidad de Barcelona en 1902. Catedrático numerario de Fisiología Humana, por oposición en la Facultad de Medicina de Sevilla en 1904. Catedrático numerario de Fisiología en la Facultad de Medicina en Barcelona en 1916. Miembro numerario de la Real Academia de Medicina de Barcelona en 1911. Presidente de la Real Academia de Medicina de Barcelona 1926-1939. Miembro del I’Institut de Ciencies (Institut d’ Estudis Catalans ).

     Doctor "Honoris Causa" de la Universidad de Toulouse en 1922, y de la Universidad Central de Venezuela en 1947. Miembro Honorario de la Academia de Medicina de Buenos Aires en 1919, de la Academia de Medicina de París en 1947, del Instituto de Ciencias de Coimbra en 1919, de la "Kaiserlich Deutsche Akademie der Naturförscher", Halle a.S. en 1937, de la Real Academia de Medicina de Montevideo, Miembro de Honor de la Asociación Médica Argentina, de la Asociación Científica Argentina y Titular de la Cátedra "Ramón y Cajal" en la Universidad de Buenos Aires en 1919. Miembro Honorario-Fundador de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia en 1950. Miembro Honorario de la Sociedad Argentina de Biología en 1941 y de las Sociedades de Biología de París, de la Belga, de Society for Experimental Biology and Medicine de Nueva York y Fundador de la Societat de Biología de Barcelona "Chevalier de la Legión d’ Honneur en 1920 y "Officier d’ Instruction Publique" en 1918. Comendador da "Ordem de S. Tiago da Espada" en 1921. Obtuvo la medalla de Instrucción de la República de Venezuela en 1945. Premio Nacional "Achúcarro" por investigaciones sobre fisiología nerviosa en 1927. Premio "Pourat". " Intitut de France" (Academia de Ciencias) por el libro sobre Sistema Neurovegetativo en 1948. Premio del Consejo de Instrucción Pública de España y de la "Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas" de España. Del "Consell de Cultura de la Generalitat de Catalunya". Miembro del Patronato de Gobierno de la Universidad Autónoma de Barcelona. Director del "Intitut de Fisiología" de Barcelona (Generalitat de Catalunya). Profesor de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela desde 1940. Profesor de Biología y Bioquímica del Instituto Pedagógico Nacional de Venezuela desde 1942. Director-Fundador del Instituto de Medicina Experimental 1940-1951.

     Recibió el Premio Kalinga en 1955, premio creado por una fundación cultural de la India y otorgado por la UNESCO.

     Pi Suñer trabajó durante 48 años en España, Argentina y Venezuela. Dejó escritos 18 libros, entre ellos dos en inglés: The Bridge of Life (1950) y Classics of Biology (1955). Publicó más de 200 trabajos científicos, escritos unos en castellano, muchos en francés, otros en catalán y varios en inglés y alemán, todos relacionados con diferentes aspectos de las ciencias médicas tales como nutrición, metabolismo, bioquímica, endocrinología y fisiología. Aún cuando apegado a las rígidas disciplinas del método científico. Pi Suñer supo elevar su pensamiento hasta penetrar con sobriedad, tino y elegancia en el campo de la literatura y de la fisiología.

     La vida de este ilustre catalán está íntimamente ligada al progreso de las Ciencias Fisiológicas en tres países: España, Argentina y Venezuela.

     Como militante del partido Izquierda Republicana de Cataluña, durante 5 años, a partir de 1918, fue Diputado a Cortes por Figueres. Erguido con temple y dignidad arrastrando la vicisitud al lado de los suyos, sobrellevó aquella noche larga de angustias y dolores que fue la guerra civil. Después tuvo que encarar la suerte imprevisible del exilio, dejar su tierra para quedarse con una convicción.

    Al finalizar la guerra de España, el Doctor Pi Suñer se encontraba en Francia. Por cuenta del Comité de la "recherche Scientifique" trabajaba en 1939, cuando el Ministro de Educación Nacional de Venezuela, Enrique Tejera, hizo valer sus influencias ante el Gobierno venezolano para conseguir la contratación de los servicios del profesor Pi Suñer. Arribó a Caracas en una limpia mañana de Abril de 1939. Según escribió García Arocha, Pi Suñer llegó a nuestra patria bajo el sólo amparo de su Ciencia y su conciencia, y por toda compañía, las maletas del desterrado, la esposa a quién adoraba y unos cuantos libros bajo el brazo. Se incorporó a la Cátedra de Fisiología, en la cual encontró a sus dos primeros discípulos: el Doctor Humberto García Arocha que era Jefe de los Trabajos Prácticos y el Doctor Marcel Granier-Doyeux quien desempeñaba el cargo de Preparador. Desde entonces Pi Suñer comenzó a elaborar el ambicioso proyecto que habría de culminar en la fundación del Instituto de Medicina Experimental, para lo cual contó con la colaboración entusiasta del entonces Rector de la Universidad Central de Venezuela, Doctor Antonio José Castillo. Durante los meses de Julio, Agosto y Septiembre de 1939, se estudiaron detenidamente los medios de llevar a feliz término el mencionado proyecto, con seguridad y eficacia las listas del material que debía ser pedido fueron elaboradas con esmero y se buscó un local adecuado. Gracias a una nueva intervención del Doctor Tejera, secundado por el Rector Castillo, se eligieron dos pequeñas casas situadas en la Avenida San Martín para la instalación provisional de una institución de ensayo. Simultáneamente con esta labor creadora, se llevó a cabo una reforma parcial del programa de Estudios en la Facultad de Ciencias Médicas. Se comenzó una etapa de ondas reformas. Su pensamiento científico, forjado en las recias disciplinas del laboratorio, influyó poderosamente para hacer cambiar los puntos de vista de una medicina puramente descriptiva, circunscrita a síntomas, exploraciones semiológicas, historias y evidencias clínicas. Decía Pi Suñer que la enfermedad es expresión de la función alterada y ésta no puede comprenderse hasta tanto no se penetren los mecanismos físicos, químicos y físico-químicos que caracterizan la función normal. En otras palabras, Pi Suñer recalcó hasta la saciedad que la medicina, para hacerse científica, ha de analizar el hecho clínico a la luz de los procesos fisiopatológicos, estructurales y bioquímicos que determinan cada dolencia y cada enfermedad. Esta fue la esencia de todas sus lecciones de Fisiología y de los cursos de Fisiopatología que le tocó dictar. En el terreno de las Ciencias Fisiológicas, Pi Suñer cambió los recursos necesarios para organizar laboratorios. Fue así como entre nosotros; convirtió la Fisiología, la Fisiopatología y la Farmacología en ciencias experimentales. Se creó la Cátedra de Bioquímica en sustitución de la de Química Médica. Se creó la de Fisiopatología en conexión con la de Patología General y se reemplazó la anacrónica Cátedra de Terapéutica General y Materia Médica por la moderna de Farmacología

     La Institución de ensayo comenzó rápidamente a dar frutos de apreciable valor, es así que el 28 de Junio de 1940, día memorable en los anales de la Medicina Venezolana, El Ministro de Educación Nacional, Profesor Arturo Uslar Pietri declaró inaugurado el Instituto de Medicina Experimental en un acto público y solemne al cual asistió el Presidente de la República, General Eleazar López Contreras.

     En Venezuela, Augusto Pi Suñer escribió diez libros, dos novelas, multitud de ensayos y monografías, recogidas en revistas científicas y en publicaciones culturales. De cara a la adversidad, trocó pena y congoja en afán incontenible de trabajo y creación. Murió (Méjico el 12 de Enero de 1965) Augusto Pi Suñer dejándonos la plenitud de su obra y la pulcritud de su ejemplo. Y como decía el Doctor Humberto García Arocha (su discípulo) , que al evocarle, la memoria se recrea en su hermosa dimensión humana. Porque por encima del científico, por encima del escritor y el catedrático siempre desbordó su espíritu generoso, siempre asomó el candor que retuvo de la infancia, recta la postura e indeclinable el gesto en la nobleza y dignidad. Quien circunscribe sus quehaceres a dar clases, instruir o dar explicaciones es, en todo caso, el profesor, el catedrático o el maestro de escuela o de taller. Pero quien no establece límites para ejercer su pedagogía, quien persigue metas universales de verdad, de justicia y de belleza para iluminar con su lección el ámbito del aula y las penumbras de la calle, ese es el Maestro. Maestro fue Augusto Pi Suñer. No es fácil tener un maestro, porque el Maestro nace Maestro, del mismo modo que nace un niño pintor y otro nace poeta. Una placa de bronce con la efigie del Maestro, colocada en la sede actual del Instituto de Medicina Experimental, recuerda a todos el significado de la obra realizada por el Maestro en su patria de adopción. Las futuras generaciones de estudiantes podrán ver en ella el testimonio sincero de la gratitud de sus primeros discípulos y colaboradores.

 

Bibliografía

1.- Granier-Doyeux, M. (1954).

La obra de Augusto Pi Suñer en Venezuela.102-109

2.- Humberto García Arocha.

Centenario del Nacimiento de Augusto de Augusto Pi Suñer.

El Nacional. Jueves 24 de Mayo de 1979.

3.- Libro editado en Homenaje al Doctor Augusto Pi Suñer. México 1954. Página XV-XVI.